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  • Diario Digital | sábado, 30 de mayo de 2020
  • Actualizado 23:36

Urgencias e inquietud

Urgencias e inquietud

El Boletín Oficial del Estado se ha convertido en el mejor escudo social que la población de nuestro país puede tener ante una situación tan excepcional como la que estamos viviendo, debido a la pandemia que recorre el mundo entero desde que en enero comenzó este mal sueño en Asia. ¿Quién nos lo iba a decir hace tan solo un mes?

En este tiempo, el Gobierno de España ha puesto en marcha un gran número de medidas, que tratan de dar respuestas a los problemas más inmediatos que el Covid-19 está ocasionando en la sociedad. Esta semana se ha aprobado el tercer paquete de medidas que atienden a lo urgente, a lo que vivimos en el momento presente. En unos días será el momento de abordar el futuro, el día después. Todos vivimos tratando de conciliar entre la urgencia de atender lo más inmediato y la preocupación por el día de mañana.

Lo inmediato, junto a la respuesta sanitaria, sigue siendo garantizar unos ingresos a cada familia, el alquiler, las hipotecas, la situación de los autónomos, el suministro de agua y energía eléctrica; dar más autonomía en el gasto a los ayuntamientos para atender situaciones de necesidad en cada municipio, facilitar liquidez a los hogares y a las empresas, inyectar recursos extraordinarios a las comunidades autónomas o garantizar el funcionamiento de las actividades y servicios esenciales. En eso está el Gobierno de España las veinticuatro horas de cada día, construyendo un escudo social que proteja la salud de todos y la actividad económica de nuestro país.

Todos estamos convocados, en esta situación tan difícil para nuestro país y para la humanidad en su conjunto, a arrimar el hombro. Por eso, no se entiende el hablar de lealtad y no ejercerla con los propios actos o que en Andalucía se niegue a la población en general y a los ayuntamientos en particular la información sobre los casos positivos que se dan entre residentes en cada municipio

Todos estamos convocados, en esta situación tan difícil para nuestro país y para la humanidad en su conjunto, a arrimar el hombro. Por eso, no se entiende el hablar de lealtad y no ejercerla con los propios actos o que en Andalucía se niegue a la población en general y a los ayuntamientos en particular la información sobre los casos positivos que se dan entre residentes en cada municipio.

Que ante esto se diga que “el Gobierno de España no me deja” o que la ley de protección de datos lo impide no tiene justificación alguna, cuando hay comunidades autónomas como el País Vasco, Cataluña o Murcia que ofrecen a diario esa información a los ciudadanos y a los Ayuntamientos sin vulnerar ninguna norma.

Esta información ayuda mucho a calmar la inquietud de la población y facilita el silencioso pero extraordinario esfuerzo de los ayuntamientos para tratar de no sumar casos a la urgencia sanitaria. Murcia, que la tenemos aquí al lado, facilita información a toda la ciudadanía a las 9 de la noche de cada día, en un informe epidemiológico con datos por municipios, y Andalucía debería hacer lo mismo, ya que esto ayudaría mucho en esta lucha en la que estamos todos.

No es momento de disputas partidistas, aunque no faltan atizadores ni activistas de la polémica permanente. Un ejemplo de ello pueden ser las críticas, chascarrillos y hasta peticiones de dimisión con los test chinos que resultaron inservibles. Cuando se referían al Gobierno de España, sirvieron para atizarle en la gestión de la crisis; pero cuando Andalucía compró los mismos, quienes le atizaban al Gobierno de España desde Andalucía miraron para otro lado.

Este tipo de actitudes son desleales y no son admisibles, como piensan millones de ciudadanos en nuestro país, que saben que para que haya economía, para tener un futuro, tenemos que tener salud. Es decir, tenemos que tener un presente y, en esa ingente tarea de sacar lo mejor de cada uno de nosotros, estamos convocados todos. En esa labor está inmerso ahora el BOE y las fuerzas progresistas del Gobierno de España, que tienen a diario la responsabilidad de escribirlo para construir un escudo que nos proteja a todos. Sigamos.