Almeria Exprés

  • Diario Digital | sábado, 23 de noviembre de 2019
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'Thriller' en San Jerónimo

..."Lo de Rivera hace tiempo que supera el análisis político para invadir los mayores enigmas de la psicología. Tiempo ha empezó en el centro, hasta socialdemócrata se decía, y ha acabado echado al monte de tal manera que abarca los de Toledo y los de ‘María del'...
'Thriller' en San Jerónimo

Ahora que se busca con desespero material para series de TV, pocas ofrecerían un final tan incierto, y por tanto atractivo, como la sesión de investidura de Pedro Sánchez. Y eso que en la primera función hasta la transparencia se fue de las manos y Pablo Iglesias contó con pelos y señales cómo había sido ese largo y tortuoso camino de dirección incierta. Dejó poco a la imaginación del espectador. El pasmo fue mayúsculo. Ese cruce de reproches, consustancial a este tipo de negociaciones, eligió el escenario y, principalmente, el público inadecuado. La satisfacción del trío de Colón debió costarles algún kilo de más del engorde aunque, a buen seguro, les mereció la pena.

Un cuerpo a cuerpo que pinta feo el acuerdo, si es que lo hay, y certifica por enésima vez que cuando dos de izquierda se juntan pueden salir hasta tres escisiones. Más típico en España que la siesta y la paella juntas. Bien es cierto, que al menos, antes de esa refriega, el candidato a la Presidencia habló de proyectos de país, se compartan o no, sin que ello inmutara a sus adversarios políticos. Cuando uno va a lo que va, es como quien oye llover o ni siquiera escucha. El más previsible, ya empieza a ser habitual, el líder de Ciudadanos. En esta ocasión, Rivera introdujo en la coctelera tres ingredientes principales.

A saber, la ‘banda de Sánchez’, el ‘plan de Sánchez’, y la ‘habitación del pánico’, este último, que debió creer muy ocurrente por las veces que lo repitió, para referirse a las salas donde se negocia el gobierno. Hilarante, sin duda. Lo de Rivera hace tiempo que supera el análisis político para invadir los mayores enigmas de la psicología. Tiempo ha empezó en el centro, hasta socialdemócrata se decía, y ha acabado echado al monte de tal manera que abarca los de Toledo y los de ‘María del’. Su arranque fue tan templado y constructivo que Abascal barajó hablar en el estrado de sus planes vacacionales ya que le habían robado el discurso.

A Abascal, y bien hizo el presidente en ningunearle y limitarse a señalarle como compañero de viaje de Casado y Rivera, se le concede una ideología, por muy execrable que sea, y acaso sea demasiado conceder. Es posible que montara VOX como quien monta una mercería. Es decir, para vivir de algo con la diferencia que ni arriesgas capital ni te matan los horarios

Se diría, y no debe andar muy lejos el diagnóstico, que Albert Rivera, que tilda de 'banda' al partido más votado pero pide respeto para sus electores, vive instalado en el resentimiento de no aspirar a ser presidente ni, por mucho que se lo crea, liderar aritméticamente la oposición. Como si no pudiera convivir con la idea de que se le pasa el arroz monclovita a él, tan listo, tan apuesto y con ese piquito de oro con el que ganó concursos antes y estupefacciones ahora. Eso sí, duele pensar cómo tendrán hoy las palmas de la manos la clá de sus escaños. Qué manera de aplaudir. Se le han ido los disidentes, pero le ha quedado una legión de fans que ya la quisiera Justin Bieber.

Abascal, al final, no habló de vacaciones y fue una pena. Habría ganado mucho. Sin embargo, demostró con creces ese arrojo tan español que nos llevó a hazañas tales como la toma del islote Perejil. Así las cosas, que se dice ahora, se erigió en portavoz de la España “que trabaja y que madruga”. Eso es valor en alguien que ha vivido del erario público sin dar ni golpe desde que sus añorados tercios de Flandes preparaban el equipaje.

A Abascal, y bien hizo el presidente en ningunearle y limitarse a señalarle como compañero de viaje de Casado y Rivera, se le concede una ideología, por muy execrable que sea, y acaso sea demasiado conceder. Es posible que montara VOX como quien monta una mercería. Es decir, para vivir de algo con la diferencia que ni arriesgas capital ni te matan los horarios. Sus antecedentes dan muchas pistas de ello. Basta ver el chiringuito con sueldazo que le montó Aguirre y lo poco que luchó entonces por laminarlos de la faz de la tierra.