Almeria Exprés

  • Diario Digital | jueves, 14 de noviembre de 2019
  • Actualizado 02:18

VERA

Las críticas vecinales dejan en un segundo plano el plan estrella del ayuntamiento para Vera Playa

El alcalde Félix López fue a explicar la conversión de 'carretera a calle' del tramo entre Las Buganvillas y Palomares y se encontró un salón lleno de reproches por el estado actual de la zona

Aspecto del salón del Lua donde se celebró el acto informativo.
Aspecto del salón del Lua donde se celebró el acto informativo.
Las críticas vecinales dejan en un segundo plano el plan estrella del ayuntamiento para Vera Playa

“Nos conformamos con que nos arreglen lo que ya tenemos”. Esta frase lapidaria de una de las vecinas de Vera Playa resume el sentir generalizado de las personas, muchas, congregadas esta tarde noche en el Lua para conocer, en teoría, los primeros bocetos del proyecto estrella del ayuntamiento para esta zona. En teoría porque, en la práctica, las críticas vecinales difuminaron las infografías de cómo quedará en un futuro no especificado la carretera que va desde la rotonda de Las Buganvillas a Palomares.

A falta de los arquitectos, que finalmente, por problemas de agenda, según se dijo, no pudieron estar presentes, fue el propio alcalde, Félix López, acompañado del concejal Francisco Vázquez y del técnico Luís Dacal, quienes comparecieron ante el nutrido público. Ya le gustaría a algún concierto veraniego esa entrada. Había mucha expectación y no defraudó aunque el proyecto poco tuviera que ver en el curso del acto. Fue cuando el, a priori, turno de preguntas se trocó en un catálogo de objeciones de un vecindario que se siente “abandonado” de la mano municipal.

Deficiencias en semáforos, jardines, parques, alumbrado, carril bici y, por supuesto, falta de limpieza de las calles, uno de los asuntos ya estructurales, fueron algunas de las objeciones expuestas, pero, por encima de todas, la demanda más firme e insistente fue que se solucione de una vez por todas los problemas, a menudo catastróficos con pérdida de vidas incluida, que supone el río Antas como causante de frecuentes inundaciones.

Ni el argumento, cierto por otro lado, de la falta de competencias municipales serenó los ánimos. En síntesis, y así lo dijo otra de las vecinas, “quiero vivir sin pensar a quién tengo que pedir responsabilidades de cada cosa”.  La tensión fue aun mayor cuando el concejal Vázquez, ante las críticas por el estado de las playas, recriminó (no sin razón en bastantes casos) que muchos dueños de perros no recogen los excrementos de sus mascotas.

Deficiencias en semáforos, jardines, parques, alumbrado, carril bici y, por supuesto, falta de limpieza de las calles, fueron algunas de las objeciones pero, por encima de todo, la demanda más firme fue que se solucione de una vez por todas el problema que supone el río Antas como causante de frecuentes inundaciones

Acaso no fue el momento más oportuno con la temperatura que había cogido ya el salón después de que el alcalde dijera, ante la referencia de un vecino, que no estaban allí por motivos electoralistas.

Incluso hubo otra vecina que propuso que se votara si el proyecto que se había presentado en sus grandes líneas como prólogo era necesario o no y si los vecinos lo querían. “Se trata de prioridades, recordó en este caso un vecino, y yo he estado en casa con dos metros de agua, mientras no se solucione eso de nada valen otros proyectos”. 

La propuesta para instalar unos miradores en el río Antas sirvió para que otra de las asistentes se preguntara de qué serviría tener un mirador a un cauce lleno de basura. Hasta los problemas de tráfico derivados del tren turístico que recorre la zona en temporada alta salieron a colación. Hay que admitir que el alcalde capeó el chaparrón y no era fácil cuando el tiro te sale tan por la culata.

Antes de la polémica, previsible habida cuenta de los muchos problemas que acumula Vera Playa, el técnico Luís Dacal expuso que el proyecto, para el que este año hay destinado un millón de los presupuestos municipales, partida que también fue criticada por no dedicarse a otra cosa, se divide en cuatro grandes tramos. De Buganvillas a Puerto Rey, de aquí hasta Avenida Ciudad de Murcia, un tercero que será el del Lua y el Consum y un cuarto que ya afectará a la Avenida de Barcelona y el hotel naturista hasta Palomares.

El objetivo global es convertir, según definió el alcalde, “una carretera en una calle”. Para ello se prevé la instalación de pasarelas peatonales, mucha más vegetación, medianas, torretas para observar aves, rotondas más pequeñas para disminuir la velocidad y hasta 27 pasos de peatones en el tramo. Claro que todavía la concreción está lejos y la indignación de los vecinos muy cerca.